Tamara Campo, Bettina Geisselmann

“Junto con Borges, podemos especular que las apariencias de todos los días no tienen por qué llamarse realidad más que los sueños o las alucinaciones.” 
Jean Fisher, El juego del mundo.

 

En esta instalación, buscamos romper la linealidad del tiempo, dislocando la relación tiempo-imagen. Como se hace referencia en el título general de la obra, Live Time-Line, se alude al espacio que ocupa la película en la pantalla de edición. Es la herramienta que nos permite el juego de controlar el tiempo y empujar la imagen hacia movimientos nuevos.
Con ello pretendemos desgranar el instante, cambiando el orden de las imágenes extraídas y dando movimientos diferentes a movimientos ya dados.

Está compuesto por una video instalación, y una serie de dibujos y fotografías.
El video se proyecta desde el techo. Se trata de un juego de ping pong con pelotas virtuales que saltan siguiendo el recorrido y rebote de un lado a otro, salvando dos redes imaginarias.
Dentro de las pelotas de ping pong se muestran personajes realizando diferentes acciones, que son movimientos sencillos que implican un avance, un jugar constante a vencer obstáculos con esfuerzo; un cambio de posición, el empeño en llegar, etc.

El sonido que acompaña a la instalación se corresponde con el impacto de las pelotas de ping pong que caen sobre la mesa, el choque y rebote entre ellas, a lo que también se suma diferentes ritmos de respiración humana, que varía en función de las acciones físicas y los jugadores.
Los dibujos y fotografías que completan la instalación contienen imágenes que son secuencias de acciones recogidas en intervalos de tiempo diferentes a modo de fotogramas de una película.
Son fragmentaciones de historias que aparecen como pliegues, como el pliegue que recorre la infinidad, … el mundo como una continuidad, en que la interrupción –la aparente separación de las cosas “en” el espacio y el tiempo- es tan sólo un índice del fracaso de nuestras herramientas perceptuales al intentar distinguir los movimientos sutiles y las conexiones de la materia y el tiempo.

La relación espacio-tiempo queda transgredida a través del juego, va desde un espacio y tiempo reales hacia otros condicionados por una mirada subjetiva y fragmentada.