Las piezas de vidrio reciclado tienen aspecto de vasijas, ollas y jarrones, como objetos del pasado recuperados y restaurados, como si de Kintsugi, la carpintería de oro en japonés se tratase. Se unen fragmentos de vidrio con estaño para crear diferentes dimensiones. Las roturas se tornan más importantes y el vidrio pasa a sostenerlo.

Al unir diferentes trozos, la rotura o el desperfecto se convierte en un nuevo valor a través de la reconstrucción, que no intenta recomponer la forma anterior, sino una nueva construcción a partir de éstos fragmentos. La transformación queda congelada en el objeto.