Instalación en el Museo Patio Herreriano, Valladolid

 

Bettina Geisselmann

Vista instalación en el Museo Patio Herreriano, Valladolid

 

Bettina Geisselmann

 

 

Detalle de soldadura

 

 

 

Bettina Geisselmann Horizontes transitables

Vista de algunas piezas en el estudio

 

Vista de algunas piezas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bettina Geisselmann Horizontes transitables

horizontes transitables

La instalación “Horizontes transitables” plantea una reflexión sobre el concepto de frontera en el espacio de la Unión Europea. Las fronteras tanto interiores como exteriores. Las vigentes y las latentes. Las administrativas y las culturales. Las objetivas y las subjetivas. Una estancia conformada por piezas de vidrio, que permite transitar desde la memoria a los anhelos de futuro, y que nos interroga al mismo tiempo, en un juego de transparencias, sobre sus límites y su permeabilidad, como reflejo de nosotros mismos.

En este trabajo, la idea de la frontera se materializa en líneas que flotan y abrazan diferentes partes de territorio. El espectador puede introducirse y transitar en un espacio por el cual se despliega una serie de vidrios suspendidos del techo, que representan diferentes fronteras que se han creado y han cambiado en los mapas de los países de la actual Unión Europea a lo largo de la historia. Las fronteras quedan dibujadas con soldadura de estaño, la cual une fragmentos de vidrio (técnica de tiffany) y mediante huellas impresas en el propio material (técnica de termoformado).

Dependiendo de la posición del espectador, las diferentes piezas que componen la instalación pueden percibirse como un ente orgánico, mutable, cuyas partes se enlazan formando un todo… Este efecto de unión y continuidad, se altera cuando la instalación es transitada y se aprecian las diferentes partes, sugiriendo la posibilidad de lo interminable, sujeta a un constante cambio. Las fronteras, aquí desprovistas de orden espacio-temporal, nos revelan igualmente las ambigüedades de nuestra posición ante la realidad, ante la historia y ante nosotros mismos.

La integración de la historia como elemento orgánico en constante transformación, es una de las constantes en mi trabajo. En otras series creo, a partir de fragmentos de vidrio, formas nuevas y recomposiciones inspiradas en la técnica japonesa del “kintsugi”, empleada para arreglar roturas. Su filosofía plantea que las fisuras y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia.