Instalación dentro del proyecto «Yacimientto» en CAREX | Atapuerca | 360cm x 180cm x 90cm alto | Porcelana, cartón, madera, tela
Vista cenital de la instalación en CAREX, Atapuerca, Burgos | 2019
El título de esta obra «plano de establecimiento», se refiere en cine al contexto de una escena al mostrar las relaciones entre los personajes más importantes y los objetos, o a la presentación de un concepto. Como si de una foto fija del proceso evolutivo se tratase, se despliegan multitud de piezas de porcelana con aspecto óseo, clasificadas sobre una mesa de trabajo.
Se trata de formas vegetales -realizadas a partir de elementos recogidos en el entorno del yacimiento-, muchas de ellas resquebrajadas o fragmentadas. Se formula una reflexión sobre la actual era antropocénica, que define al hombre como agente geológico que transforma el medio, el clima y la naturaleza, un punto de inflexión en el camino de la humanidad.
B.GEISSELMANN
Hablamos alrededor de la mesa donde Bettina ha dispuesto sus piezas. O mejor dicho, alrededor de la pieza en sí, porque el tablero forma parte de la obra. Lo destaco porque la instalación se ha transformado desde su idea original, una pieza suspendida, y la mesa horizontal, más cercana al trabajo arqueológico, ha cobrado un nuevo significado. Menciono en la conversación la noción de “mesa de operaciones”, que Georges Didi-Huberman ha puesto en circulación como modo de disponer piezas artísticas, frente a otras configuraciones, como obras colgadas en la pared u ordenadas en archivos. Damos la vuelta a la mesa como quien recorre una isla por su costa y nos vamos fijando, casi una a una, en la variedad de formas que han surgido en el proceso de osificación. Observadas al detalle, cada una de las piezas es diferente y la mayoría dejan reconocer el elemento del que provienen, como si se resistieran a olvidar su origen material frente a la piel blanca que las ha hecho desaparecer. Observadas en conjunto, las piezas se recomponen bajo una nueva unidad que, sin embargo, las vuelve mudas.
La porcelana embellece la vida al precio de fosilizarla. La propia idea de belleza, tan ligada en el mundo occidental a la idealización, supone un proceso de eliminación, una escisión de la diversidad de lo real. Es antagonista de la vida y de su materialidad. Le comento que no puedo dejar de pensar en la belleza convulsa de Breton, en ese pasaje donde habla de la seducción de lo inanimado, o en lo unheimlich de Freud, el momento donde lo familiar se vuelve inquietante. La mesa funciona en el espacio como una tela de araña que invita a acercarse. Tiene algo de hipnótica y se presenta como una trampa dispuesta a reclamar su tiempo, tu tiempo. Suspendidos en su campo de atracción los espectadores corren el riesgo de convertirse en huesos.
Asumida la consolidación del antropoceno, las noticias nos recuerdan cada día que el planeta ha entrado en una crisis quizá irreversible. Pero, ¿en qué momento concreto de esta fragilidad nos encontramos? ¿En qué punto exacto de la posibilidad de quedarnos sin futuro? Dice Bettina que, a veces, para poder examinar algo hay que quitar información, eliminar ruido. Parar el tiempo o, al menos, hacerlo lento. También me habla de la película Demain como ocasión para poder hablar de la esperanza. ¿Por qué, si no, hacer arte, si el mundo se está hundiendo?
https://www.yacimientodoce.com/tsuspendido
Colaboraciones entre arte y ciencia
Yacimiento: realizada en el Centro de Arqueología Experimental, CAREX
Museo de la Evolución Humana, Burgos
2021
Instalación en Nexo990, Monzón de Campos, Palencia
360cm x 80cm x 145cm alto, Porcelana, acero
Plano de establecimiento II es una obra dentro de la serie con el mismo nombre, que comencé con un proyecto en el CAREX (Centro de experimentación del yacimiento de Atapuerca). En ella trazo un puente emocional hacia el medio natural a través de la identificación. Las piezas de porcelana, realizadas a partir de elementos vegetales encontrados, se encuentran ordenados y clasificados, como parte de un almacén que formara parte de un proceso de trabajo de arqueología.
Las elementos vegetales originarios dejan su impronta en la porcelana y las piezas finales adquieren un aspecto óseo o fósil. Este aspecto inerte permite la contemplación de una especie de foto fija, que nos permite reflexionar sobre nuestra relación con el medio natural, conscientes ya de estar inmersos en la era antropocénica.
– B.Geisselmann
Vista de la instalación en NEXO990, Monzón de Campos, Palencia
…la mano conoce por instinto la pasta perfecta.
Una imaginación material normal pone al punto esa pasta óptima en la mano soñadora.
Gaston Bachelard
Es el momento de una afinación con el lugar: con el viento en la alameda y la alondra en el-su cenit, con la perfección del surco, con el limo gris bajo el puente y el traqueteo de un motor lejano…con la gradación cromática de la tierra arada que no conoce linderos, términos, fronteras o heredades.
Y al paso responde otro paso, como el eco de otros que antes fueron dados y que a ellos se unen. Sobre la huella, sobre la huella, sigo trazando este camino a través de la tierra de campos. Un camino que acompaña al río hasta sus fuentes, que traspasa montañas, quizá hasta hacerse a la mar.
Un paso que ahora parece tener un sonido distinto, como si no llevase un hombre.2 Estamos en la tierra adentro, en la profundidad del orbe, en su fondo más luminoso.
Como podemos ver en estos espacios todas las obras coinciden en dar importancia a su realización
material. No podía ser de otra forma cuando el material es el barro…y cuando es arte hecho con las manos. Henri Focillon cree necesaria la participación de la mano para que el poder receptivo o inventivo del espíritu vaya más allá del tumulto interior. El artista -dice Focillon en su Elogio de la mano– tiene todavía la facultad de ver el mundo como nuevo: «ha guardado el sentimiento mágico de lo desconocido, pero, sobre todo, la poética y la
técnica de la mano. (…) Toca, palpa, calcula el peso, mide el espacio, modela la fluidez del aire para prefigurar en él la forma, acaricia la corteza de las cosas: con el lenguaje del tacto compone el lenguaje de la vista.»3
«Es, en primer lugar, artesano y alquimista (…) Los siglos han pasado por él sin alterar su vida profunda.»4
Para el alquimista Le Cosmopolite «la tierra es un elemento muy propio para ocultar y manifestar las cosas que se le confían.»5 También la obra oculta y manifiesta, pero ese albergar dentro de sí no quiere decir que se oculte un significado concreto: esto que ves no quiere decir algo, «no remite a un significado como un signo, sino que se muestra en su propio ser.»6 Ya que «aquello que así surge y se oculta constituye, en su tensión, la configuración de la obra de arte.»7
Por ello es necesario detenerse ante las obras, dejar que la mirada repose en ellas. Pero esto no quiere decir que seamos sujetos pasivos. Como esa pasividad a la que invitan esas llamadas exposiciones de arte que prescinden -sorprendentemente- de la verdadera obra para montar un espectáculo de luz y sonido8, como una especie de moderna caverna platónica. Que muestran tanto y nos deja tan poco. Por contra está la obra que deja poso, que persiste, que reposa en el fondo. Ese depósito en el fondo9 que se remueve cuando, en nuestro recorrido vital, lo depositado vuelve a salir a nuestro encuentro: como un volver a caer en la cuenta, con un no saber sabiendo. Este no saber sabiendo de S. Juan de la Cruz10 es el de la experiencia mística. Para Antonio Gamoneda, y para Valente, también es el de la experiencia poética, puesto «que no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras».11 Esto se podría aplicar a todo tipo de creaciones … sinceras, nos habla de un proceso de creación -independientemente de su soporte- que como la poesía, a decir de Gamoneda -siguiendo a T.S. Eliot- es «antes sensible que inteligible».12 Por ello no es necesario un decir sobre cada una de estas obras, solo hay que contemplarlas.
1 Bachelard, Gaston. La tierra y los ensueños de la voluntad. México, D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1991, p. 92.
2 Tomado del Canto del caminar que así comienza:
Nunca había sabido que mi paso | era distinto sobre tierra roja, | que sonaba más puramente seco | lo mismo que si no llevase un hombre, | de pie, en su dimensión. Por ese ruido | quizá algunos linderos me recuerden.
Claudio Rodríguez. Desde mis poemas. Don de la ebriedad. Madrid: Ediciones Cátedra, 1992, p. 49.
3 Focillon, Henri. La vida de las formas y Elogio de la mano. Madrid: Sarait Ediciones, 1983, p. 76.
4 Ibíd., p.77.
5 Alexandre Seton o Michel Sendivogius. La nouvelle lumière chimique pour servir d’éclaircissement aux trois Principes de la nature exactement décrits dans les trois Traités suivants: Le Traité du Mercure, Le Traité du Soufre, Le Traité du vrai Sel des Philosophes. Suivi des Lettres Philosophiques du même auteur — 1691. Chapitre II : De l’Élément de la Terre. Ginebra: Arbre d’Or, 2011, p.105.
6 Gadamer, H.- G. Los caminos de Heidegger. Barcelona: Herder, 2002, p.103.
7 Ibíd., p.107.
8 «Moldes estructurales de visión y de consumo (…) aunque las cosas ya no sean cosas. Sino máscaras. Débiles sombras. Acaso simulacros. Sustitutos de ideas. Ideología. Pura ideología. En estado bruto. Muy bruto.» Pérez Rodrigo, David. Malas artes. Experiencia estética y legitimación institucional. Murcia. CENDEAC, 2003, p.74.
9 Esto me recuerda también el proceso de decantación, de purificación de la arcilla.
10 Que aparece en sus Coplas del mismo, hechas sobre un éxtasis de harta contemplación.
11 Gamoneda, Antonio, y Universidad De Alcalá. Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006. Palabras de Antonio Gamoneda en el acto de entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2006. Alcalá De Henares: Universidad De Alcalá, 2007, p.5. Disponible en web: https://biblioteca.uah.es/otros/documentos/2006_AntonioGamoneda.pdf
12 Ibíd., p.7.
En Aranda tuvo la alfarería como industria artesana mucha presencia hasta la década de los setenta del pasado siglo, y hoy está en vías de extinción. La exposición se plantea como aproximación a un elemento que forma parte esencial de la identidad etnográfica, económica y cultural de nuestro medio rural.
Con esta propuesta quiero dar una visión arqueológica del mundo vegetal Llevo varios años trabajando esta idea, y en esta ocasión me interesa realizar una reflexión sobre cómo las plantas cambian nuestro hábitat y cómo nosotros influimos en estos procesos cuando introducimos nuevas especies en un ecosistema.
El título de esta obra “Biogeografías” hace alusión a la disciplina científica que estudia la distribución de los seres vivos sobre el territorio, los procesos de conformación y sus transformaciones.
La zona costera de Aveiro ofrece una magnífica oportunidad de encontrar en sus alrededores distintos espacios naturales. En primera línea de mar, observamos la vida vegetal que crece en las dunas.
Más al interior linda un bosque desarrollado a partir de repoblaciones destinadas a sostener la arena costera. Después de algunos años, el suelo arenoso se ha transformado y ofrece una tierra más rica para el desarrollo de otras plantas.
Estando ya en Aveiro, descubrí la zona de las marismas, donde la ría se transforma en una gran laguna de gran biodiversidad, con una flora única. Visitando las salinas, me resultó muy interesante conocer su ecosistema, en el que conviven en perfecta simbiosis la explotación económica de los recursos y el entorno natural. Especialmente me llamó la atención la salicornia, de aprovechamiento gastronómico, medicinal e industrial. Esta planta tiene unas formas muy sinuosas.
B.Geisselmann
La instalación para esta exposición “Barro de mae” consta de tres mesas que he cubierto con arena de playa, humus y sal, respectivamente, en correspondencia con los tres paisajes descritos anteriormente. Las formas vegetales realizadas en porcelana se encuentran sobre estas superficies, clasificadas, según su procedencia: las dunas de Costa Nova, los alrededores del bosque de Sao Jacinto, y las salinas.
Las piezas cerámicas surgen de un proceso inicial de recolecta de restos vegetales en los territorios definidos. Después son sometidos a un proceso de inmersión en porcelana en estado líquido. Su cocción a altas temperaturas elimina la materia orgánica para obtener finalmente la impronta de la planta. Su aspecto óseo y frágil, con elementos resquebrajados o fragmentados, establece un puente emocional entre las especies animales y vegetales, entre el hombre y las plantas.
Este aspecto inerte permite la contemplación de una especie de foto fija, que plantea interrogantes sobre nuestra relación con el medio natural. El proyecto propone, en suma, una reflexión sobre la actual era antropocénica, que define al hombre como agente geológico que transforma el medio, el clima y la naturaleza, un punto de inflexión en el camino de la humanidad.
Al tratase de una instalación site specific, ocupando una estancia conventual con una evidente carga espiritual, el tríptico botánico que componen las tres mesas adquiere una apariencia funeraria, como si se tratase de túmulos u osarios.
Vista instalación en “Barro de Mae”, Museo de la ciudad Santa Joana, Aveiro, Portugal
View of installation in “Barro de Mae, City Museum Santa Joana, Aveiro, Portugal